Fotografía: fuente web
Lirio amarillo / Iris de agua
Iris pseudacorus
Origen e hábitat natural
El lirio amarillo es la iridácea palustre por excelencia de Europa, el norte de África y el oeste de Asia, presente en toda la Península Ibérica en riberas, fosos, marismas y colas de embalse. Forma irisales densos en aguas lentas y orillas encharcadas, siendo una de las primeras colonizadoras de humedales perturbados y una pieza clave de los cinturones de depuración. Introducido como ornamental en América y Oceanía, allí está catalogado como invasor de humedales, por lo que su uso exige responsabilidad. En Europa es autóctono y sus irisales albergan una rica fauna de libélulas, anfibios y aves palustres, además de fijar orillas con sus rizomas.
Descripción botánica
Herbácea perenne rizomatosa de 0,8-1,5 m con hojas en espada de 60-90 cm, anchas (1,5-3 cm), de color verde medio y nervio central marcado. Las flores, de 8-10 cm, son amarillo intenso con venas marrones en los sépalos y una mancha oscura en la base; aparecen de mayo a julio, 2-4 por tallo. El fruto es una cápsula trígona que flota y disemina por agua. Los rizomas gruesos y horizontales forman colonias densas. Existen cultivares ‘Variegata’ (hojas rayadas en crema en primavera) y ‘Alba’ (flores blanco crema), ambos muy apreciados en jardinería acuática.
Cuidados y cultivo
Se planta en primavera u otoño con rizomas o cepellón, a 3-5 unidades por metro cuadrado, en fango o arcilla saturada con 0-20 cm de lámina; tolera hasta 30 cm y periodos de suelo simplemente húmedo. Acepta cualquier suelo rico, incluso pobre, y aguas eutróficas que depura con avidez. Agradece pleno sol para florecer abundantemente, aunque tolera media sombra reduciendo el número de flores. No precisa abonado en estanques; en maceta conviene sustrato arcilloso sin drenaje sumergido 5-10 cm. El mantenimiento se limita a retirar hojas secas y cápsulas tras la floración para evitar auto-siembra masiva. Se expande con vigor: en estanques pequeños confinar en maceta o con barrera.
Requerimientos de agua, luz, suelo y temperatura
Luz: pleno sol ideal; media sombra reduce floración. Agua: saturación permanente o lámina de 0-30 cm; tolera sequía breve del suelo. Suelo: arcilla o limo rico, pH 5,5-8,5. Temperatura: rústico hasta -25 °C. Espacio: colonias expansivas; barrera recomendada en vasos pequeños.
Enfermedades y plagas
Relativamente sano; los problemas típicos son la roya del iris (Puccinia iridis), que levanta pústulas anaranjadas en el envés en veranos húmedos; manchas foliares por Heterosporium y Mycosphaerella que motean las hojas en otoño; y pudrición bacteriana del rizoma (Erwinia) en suelos encharcados y cálidos con heridas. Entre las plagas destacan el barrenador del iris (larvas de Iris germanica borer en rizomas), trips que platean las hojas, áfidos en brotes y caracoles que roen hojas jóvenes. La retirada de restos infectados y la buena circulación del aire previenen casi todo; evitar heridas en rizomas al dividir.
Usos y valor ecológico
Fitodepuración: excelente acumulador de metales pesados y nutrientes en humedales artificiales. Fijación de orillas y taludes. Refugio de fauna y sustrato de desove. Ornamental: masa de flor amarilla para orillas de estanque; los cultivares variegados iluminan la orilla en primavera. Tradicional: tintes y usos medicinales hoy desaconsejados por su toxicidad.
Consejo profesional
Combínalo con Caltha palustris en la orilla: la calta florece en marzo y el iris en mayo, encadenando dos meses de flor amarilla sin huecos.